30 jun. 2009

La primera frase

¿Larga o corta? Contundente, eso sí. Sonora. Afilada como un gancho que deberá sostener al lector durante las próximas 150.000 palabras.

Llevo tres horas jugando con ella. Sé que esta vez no puedo fallar. He dedicado tanto tiempo a esta novela que, horror, empieza a hastiarme el no hallar progresos. Haberlos hailos, de acuerdo, pero lo que hoy está bien mañana se convierte en mediocre. Es como un jerséy que se me queda pequeño a medida que crezco literariamente. Tiene muchos enganchones y una de las mangas siempre me sale torcida. Lleva parches en los codos y crece conmigo. La pregunta es, ¿cuándo dejaré de crecer yo? ¿Cuándo podré ponerme el jerséy más de tres días seguidos?

Seguiré tricotando con cuidado.


El Constructor de muros

Tenía poco más de diez años cuando lo conocí.
Aún puedo percibir el olor a hierba húmeda y el sonido de mis zapatos recorriendo el camino hasta su casa, la casa de los Ardwell.



2 comentarios:

  1. Hola, precioso blog, deja volar a tus musas y deleitanos con tus textos.
    In beso

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  2. Gracias por pasarte por mi blog, aunque utilizo mas el otro, porque Plumas lo quiero cambiar por eso esta un poco en Off

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