24 oct. 2009

Codicia


Los días que hemos esperado durante meses resultan ser una decepción. O eso, o algo totalmente diferente a lo que creíamos.

Llevaba toda la semana esperando el fallo de un concurso de relatos, y sí, ha resultado una decepción. Porque lógicamente, no hay noticias.

Me fastidia porque, tras tres o cuatro negativas, lo he corregido hasta la saciedad. Ayer mismo, cuando comprendí que no recibiría la ansiada llamada, me senté y le eché un decimocuarto vistazo. Después preparé concienzudamente un sobre, imprimí tres copias y tras revisarlas con lupa, les deseé buena suerte.

Los concursos te dan una excusa para sentarte a escribir, pero tienen algo negativo: el premio. La codicia que generan. El año pasado pude costearme un bonito ordenador portátil juntando mis ahorros con el premio de un concurso local. La idea de obtener ganancias haciendo lo que más me gusta me incita a escribir. El hecho es que todo resulta tan forzado que pierdo la ilusión.

El relato del que os he hablado es distinto. Creo que tiene algo. Es de lo mejor que he escrito, y eso que los cuentos cortos no son santo de mi devoción. Lo mejor de él es que surgió sin más, con el único propósito de satisfacer mis necesidades creativas.

Por eso tengo una teoría: cuando alguien tiene ganas de escribir, que lo haga. Y si después puede encajar el relato o poema en algún concurso, mejor que mejor. Pero no escribáis por dinero, por fama o en busca de reconocimiento. Escribid por y para vosotros, o para quien améis. Solo entonces el relato será realmente bueno, un fruto de vuestra pasión y no de la codicia.

8 comentarios:

  1. Hola naTTs, tu consejo me parece muy bueno, escribir por placer es una de las mayores satisfacciones que nos quedan.
    En el camino tenemos que encajar una buena cantidad de golpes, ¿verdad? Pero es lo que hay, lo que toca. Otro problema que añadiría a lo de los concursos es la espera, esa larga espera donde te lo has jugado todo a una carta, y más, con las restricciones que ponen en algunas bases: que la obra no compita en ningún otro premio, por ejemplo.
    Suerte con el relato corto.
    De momento ya te dejó la satisfacción de haberlo escrito.
    Un beso, amiga.

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  2. Hola natts.

    No solo estoy eacuerdo contigo, sino que has contestado a las preguntas que planteaba en "Odisea editorial IV.

    Escribir porque te gusta, porque tienes ganas de hacerlo o por un impulso, da igual, así es como salen los buenos relatos, y si se saca algo, mejor.

    ¿Los concursos? Tengo una teoría, los concursos se crearon para beneficio de los jurados. Ser miembro de un jurado implica reconocimiento, prestigio y si se es escritor ventas. Por eso las decisiones de los jurados son..., un misterio.

    En una ocasión leí que los miembros del jurado del prestigioso Premio Planeta, solo leían las dos o tres obras finales, del resto se encargaba una comisión de lectura, que con unas directrices dictadas, descartaban buenas novelas.

    No sé si será cierto, pero si esa es la forma de pertecer a un jurado y evaluar un concurso literario, ¡que Dios proteja la literatura!

    Por lo tanto tu consejo es muy bueno y me adhiero a él.

    Un saludo

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  3. Deusvolt:

    Escribir por placer es el principio de todo, pero a medida que pasa el tiempo y nos llegan distracciones del exterior, puede que se nos olvide. Y eso no lo podemos permitir, porque acabaríamos perdiendo la ilusión. ¿Qué queda al final de un relato no premiado, sino el placer de haberlos escrito, como bien dices? Si no fuera por ese placer, escribir sería en vano.

    Estoy de acuerdo contigo: la espera y las dudas no son buenas compañeras. Y más cuando ves que pasan los días sin noticias, pero te resistes a creer que el plazo fijado para el fallo haya pasado. Esperas para no reconocer que ha salido mal, hasta que un día llega una buena nueva: tu relato es libre, puedes presentarlo a otro concurso. ¿Por qué tanta exclusividad? ¿Es que acaso algo bueno no merece ser reconocido?

    Nos leemos, amigo.

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  4. Jesús, ¿por qué escribo? ¿por qué escribes? He respondido sin apenas ser consciente de ello. Pero es verdad: escribimos por necesidad y por placer. Así de simple, y si no sabemos mantener eso, cuando los factores extrínsecos brillen por su ausencia (reconocimiento, dinero...), la escritura no tendrá sentido. Es algo que está dentro de nosotros lo que nos impulsa a escribir y la pérdida de ese algo hace que seamos totalmente dependientes de lo que otros piensen de nuestra obra. Un desastre, vamos. No perdamos los principios.

    Sobre los concursos literarios, hay muchas leyendas. Yo he ganado algunos, otros los he perdido injustamente pero muchos por errores propios. Los habrá buenos y malos, y según lo que dices desde luego que benefician a los miembros del jurado. Me acuerdo de una entrada de Martikka en la que decía haber sido galardonada con un premio literario de novela, y acto seguido le invitaban a coeditar. ¿Primero dices que mi obra es maravillosa y luego me haces pagar para publicarla? ¿Qué incoherencia es esa?

    Y sobre los premios planeta... Uff, ahí sí que no sé decirte. Habrá muchísimas obras buenas, bastantes autores conocidos y muchos intereses de por medio. De algo sí estoy segura: escoger algunas supondrá rechazar novelas excelentes. En cualquier caso, no tienen por qué elegir de entre lo bueno lo mejor.

    En fin, Jesús, será mejor regresar a la época en que escribíamos historias sin pensar que a alguien podrían interesarles. Muchísimo mejor.

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  5. Hola Natalia,

    Tocaste un punto importante con esta entrada: ¿qué motiva a una persona a escribir?

    Algunos pudieran decir: «Fama, fortuna, reconocimiento o posicionarse como experto en un área»

    Cuando se deja a un lado el ego y las ambiciones personales, se descubre y comprende que un escritor, es simplemente “un mensajero de ideas.”

    La felicidad radica en el viaje despojado de cualquier apego material.

    Hay una técnica excelente; practícala por un día y verás el resultado: Imagina que te acaban de decir que mañana morirás. Con la muerte, no te puedes llevar dinero, premios o reconocimientos. ¿Qué dejarás como legado a los demás?

    Un cordial abrazo,

    Daniel DC

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  6. Daniel:

    Curiosa técnica, aunque muy lógica si se piensa bien. Probaré si caigo en la tentación de las motivaciones materiales.

    Abrazos,

    naTTs

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  7. Natt:

    Creo que se ha desvirtuado un poco la labor del escritor. Tantos famosos escritores con tantos best sellers, tantos contratos millonarios, en fin, que pareciera que todo el mundo se lanza a escribir con el afán de volverse millonario, cuando la escritura es una de las profesiones si se le puede llamar así, menos remunerativas.

    Me lancé a escribir porque deseaba hacerlo desde lo más profundo de mi corazón. Y aquella primera novela la escribí con las entrañas, con las vísceras, pero ¡Ah! ¡qué de sentimientos dejé allí! Hoy la vuelvo a leer y con esta mente un poco más preparada, más llena de tecnicismos, reconozco que está mal escrita, pero dejé un pedazo de mi vida en ella. Esa sensación aún permanece en mí, pero oculta, ya no es tan nítida como al principio, y sigo escribiendo con la esperanza de recuperarla. Escribo porque me gusta, no por los premios, de hecho no me presento a concursos, ni por lo que me puedan pagar, y si publico lo adjudico más que nada a algún avatar que quiso juguetear conmigo, tal vez debía ser así, no estoy segura, pero para mí es sólo un accidente del destino.

    Un beso,
    Blanca

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  8. Blanca:

    Me siento igual que tú. Hace un par de días saqué del desván un texto que escribí hace siglos, con el fin de profundizar más en uno de los personajes de mi novela. El texto no tenía un propósito concreto, solo divertirme. Y cuando lo leí antes de subirlo a Prosófagos, me di cuenta de todo el sentimiento que le había puesto. Pienso lo mismo que tú: podría estar mejor escrito, pero a pesar de ello la esencia, la fuerza que tiene, hacen que el texto sea muy valioso.

    A mi también me gustaría volver a escribir así, con el corazón y no con la cabeza.

    Besos,

    naTTs

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