26 dic. 2009

Aprendiendo de los grandes

Antes de comenzar con el contenido propiamente dicho de la entrada, quiero dejar aquí este pequeño gran paréntesis:


Hacer las cosas a medias es algo que no soporto. Me explico, o mejor que lo haga la frase de un amigo mío: no se pueden ocupar dos sillas con un mismo culo. Bueno, sí, ocupándolas a medias. Mal.

Querer abarcar muchos aspectos de la vida lleva irremediablemente a la insatisfacción, porque descubres que el tiempo es un recurso muy escaso y que ha de distribuirse. Cuanto más aspectos se incluyen, más crece el denominador y a menos tiempo se toca.


Blogger, Prosófagos, mi propia novela... Una parte importante de mi tiempo ya está repartida, y para ellos quedan unas migajas que me encantaría poder multiplicar. Así que disculpas si en los comentarios que reparto no estoy muy lucida. Quiero pasar por todas partes. Demasiadas sillas para un solo culo, imagino.



De todas maneras, no este el tema de hoy, como anticipaba al incio.


Poco antes de las vacaciones, conseguí terminar la trilogía Millenium. El segundo volumen es, a mi juicio, el mejor de los tres. Voy a intentar dar con las causas que provocaron que la lectura no fuera tan satisfactoria en las otras partes:

> Ausencia de Lisbeth Salander en muchos pasajes de la narración.


Ella es por descontado el personaje clave de la obra. No es un personaje con el que me identifique, pero me cae bien. Es diferente, peculiar, se hace querer. Y considero que su comportamiento a veces es objeto de nuestra curiosidad. Están sus habilidades admirables, la forma que tiene de tomarse la vida, el instito protector que nos despierta... Creo que el autor se lo debe todo a ella, y por eso me saltaba con todo el descaro del mundo aburridísimos pasajes en los que estaba ausente.

> Nombres raros.


Vale que la novela sea sueca, pero es cierto que en los dos últimos tomos yo casi no me enteraba de quién era quien. Es fundamental para el lector tener un acceso rápido a la información clave de la novela, evitando nombres complicados, parecidos entre sí o que supongan una auténtica plaga. Al final leía por instito y creo que en el tercer libro no pude saborear la historia al completo porque, sencillamente, no me estaba enterando de nada. Justo justo me enteraba de lo de Lisbeth Salander, Mikael y poco más (por otra parte, lo más interesante). Los malos entraban en un bloque compacto lleno de apellidos impronunciables y personajes algo difusos.

> Mikael "Blsofsdfnsdfo" liga demasiado.


No sé a cuantas se tira a lo largo de la trilogía, pero en la película tenían el detalle de acortarlo. Ciertamente, a la segunda página ya se comprende que el tipo es un poco mujeriego, no creo que sea necesario restregárselo al lector a intervalos regulares. Con lo gorditos que son los tres tomos, el medioambiente le habría agradecido saltarse un par de páginas al respecto.

> Ingeniería literaria. Demasiada atención en la trama

El primer libro se me hizo aburridísimo. La investigación sobre Harriet Vanger estaba tan bien documentada que parecía real, sin embargo, carecía de emoción alguna para el lector. Se respiraba mucha trama, mucha importancia en los hechos, y poca en los personajes. Por suerte, allí estaba Lisbeth para compensarlo. Creo que la trilogía debería llevar su nombre, y no el de la revista de Mikael. Aunque esta última es un hilo conductor a lo largo de las tres obras, es Lisbeth el centro de todos los acontecimientos. Es su vida la que se cuenta, en definitiva, aunque mezclada con mucha paja. A medida que pasas las páginas, tienes la sensación de que el autor intenta abarcar demasiadas (muchísimas) sillas con su trasero. Esto pasa, sobre todo, en el último libro.

> El final no cumplía mis expectativas.

Hasta aquí puedo leer. Después de pasar una tarde entera pataleando, comprendí que en el fondo los personajes eran tan estupendos que habían cobrado vida propia y actuado de forma coherente. A pesar de ello... mmm. Me enfadé un poco con el autor al ver el churro de final que había puesto. Aquí planteo un dilema, ¿es conveniente manipular un poquito el final para satisfacer las expectativas de los lectores o los personajes deben ser ellos mismos hasta el final? Intuyo que una mezcla de ambas. Quien haya leído este último libro de la trilogía quizás entienda que me refiero a Lisbeth y Mikael. Si lo habéis leído, ¿os pareció algo decepcionante ese final?


Seguro que me llamaron la atención otros aspectos, pero por desgracia mi tiempo es limitado. ¿Visteis algo más?

13 comentarios:

  1. Hola, naTTs. Estoy contigo respecto a la reflexión. Ahora mismo no ando embarcado en ningún manuscrito, pero de estarlo tendría que dejar de ser tan constante en el ciberespacio porque tantos frentes abiertos lo único que provocan es que no trabajes como debes. Es cierto, según Hemingway el autor debía aislarse del mundo, y eso, a nosotros, nos incluye el ciberespacio, digan lo que digan.
    REspecto a tu análisis de la novela me ha gustado mucho, tengo por ahí el primer volumen que me regaló mi esposa y tengo que leerlo.
    Un abrazo y felices Fiestas.

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  2. La verdad es que la culpa de todo la tiene la falta de tiempo infinito. Por otro lado, hay una teoría que dice que si tuviéramos tiempo ilimitado, dejaríamos todas las cosas para más adelante ya que ¿qué prisa hay?

    Malditas cosas a medias...

    Un saludo! ^^

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  3. NaTTs, no he leído esta trilogía. Pero me encantaron tus reflexiones en color violeta; sin haber leído los libros, adhiero a las primeras sin vacilar... jejejeje, he pensado lo mismo en otras novelas que sí he leído.
    Con respecto a la última de estas reflexiones, que viene en "formato pregunta": creo que no hay dicotomía entre el final del autor y el final que esperan los lectores. A ver: puede ser una cuestión particular (a un lector en particular no le gustó), pero si no es así, entonces, para mí, simplemente el autor no construyó un buen final. Mmm... ¿puede ser que te haya parecido "apretado", un final que se precipita dejándote con la idea de que todo es apresurado y no bien resuelto?

    Cariños!
    Esther
    PD: la falta de tiempo es endémica, contagiosa y de pronóstico difícil.

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  4. A mi me parece, que el autor pensaba seguir; y convertir èsta trilogía, en una saga. por eso dejó un final tan abierto, a una posible continuación. Lastima, que no podamos corroborar éste extremo, debido, a la prematura muerte del escritor.
    La tercera parte, se hace más farragosa, yo creo, por una mayor instrocpección, en todos los tejemanejes de la policia secreta (inteligencia) sueca; que hace decaer, en demasía, lo que es la acción principal, -el tempo, de la obra-; ¿no crees naTTs R?

    Un beso.

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  5. Deusvolt, realmente sería una maravilla poder aislarme de verdad. A veces los estímulos externos son muy molestos cuando escribes, pero tampoco es cuestión de convertirme en un ser antisocial. Recuerdo unas vacaciones de semana santa en que tenía previsto un viaje que tuve que cancelar. Entre unas cosas y otras no avisé a nadie de que seguía en casa y me tiré un montón de días aislada, escribiendo. Una maravilla, aunque desde luego no es recomendable hacerlo a menudo, que se te olvida hasta hablar ;)

    Saludos y felices fiestas!!!

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  6. Álvaro, pues ahora que lo dices... eso es justo lo que me pasaba antes en vacaciones. Tenía taaaaanto tiempo que lo dejaba todo para después, y un tiempo valiosísimo se me iba en tocarme las narices.

    Lo que es la vida... en fin

    ¡Felices fiestas!

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  7. Esther, las reflexiones en morado aparecen cuando alguien que escribe empieza a ponerle pegas a lo que lee (sobre todo si no es suyo ;D ). Creo que después de estos meses, poder darme cuenta de esas cuestiones es sin duda un adelanto.

    En cuanto al problema del final, resulta que era demasiado abierto, como dice Enrique. A mi personalmente no me hacen mucha gracia, y en esta trilogía, que se caracteriza esencialmente por la cantidad de detalles, acabar así, sin más... pues no me parece muy acertado.

    PD: Por aquí la falta de tiempo es crónica, o siendo optimista, transitoria a largo plazo, aunque se hace lo que se puede.

    ¡Un beso!

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  8. Enrique: pues me he informado, y no sé si será verdad, ¡pero el autor pretendía incluír nada menos que diez tomos en total!

    Y luego murió.

    Dicen que tenía un borrador de la cuarta parte y la sinopsis de la quinta y sexta. Rumores, como te digo, pero eso ya es otra cosa... A pesar de ello, quien haya editado el libro (y no creo que fuera él, pues cuando murió apenas había entregado el manuscrito) podía haber tenido esa circunstancia en cuenta y prolongar este tomo o adornar ese final tan seco.

    También tienes razón: todo el tema de la Sapo sinceramente no me importaba para nada, pero ahí estaban, venga a contarnos la vida de policías con nombres impronunciables. Eso retrasaba muchísimo la trama y creo como dices que es uno de los errores garrafales del libro.

    ¡Un saludo y felices fiestas!

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  9. Es verdad, es que cuando tienes que llevar a cabo una investigación de alguién (y yo he tenido que llevar alguna, por motivos profesionales); a las personas que están al márgen del caso, les suele parecer un rollo, que no entienden muy bien. Aunque tu lo disfrutes, porque hayas sacado algo sustancioso, para tu caso.

    Feliz Año Nuevo.

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  10. Si, supongo que tienes razón. Nadie me mandó que me pusiera a leer novela negra si no estoy dispuesta a soportar todo lo que la investigación conlleva, pero es que en este caso la mezcla de géneros es clara y hay momentos de la novela que adorno mientras que otros los odio. Paciencia con el autor, que en suma me lo hizo pasar bastante bien.

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  11. Después de saborear tu crítica no creo que me apeteciera leer la trilogía, aunque sé que hay muchos que dicen que es buena. Es lo que yo digo de las críticas. Parten de la visión subjetiva del lector, de lo que él piensa, de lo que le atrae, de la dificultad que tenga en memorizar nombre impronunciables, y de una serie de apetencias o inapetencias literarias que a mi modo de ver, no es una justa forma de catalogar un libro.

    Me gusta el estudio que has hecho de cada uno de los libros, y has picado mi curiosidad, y tal vez me decida a leerlo.

    Besos!
    Blanca

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  12. Blanca
    Tienes toda la razón: las críticas crean unas expectativas que no tienen por qué ser acertadas. Depende, depende. En general me considero una lectora bastante voraz y tolerante, pero hay cosas que me sobrepasan.

    Eso sí, te recomendaría que leyeras la trilogía porque el segundo libro verdaderamente merece la pena, al igual que profundizar en el personaje de Lisbeth Salander. No querría cerrar a nadie la puerta de la lectura, eso sí... ¡advertidos estáis! =)

    Un beso, y feliz año!

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