25 feb. 2010

El dueño de la historia

"Se trata de algo muy simple, aunque luego se vuelva complicado. Hombres y mujeres no están contentos con las vidas que viven, que se hallan siempre por debajo de sus anhelos, y, como no se resignan a renunciar a esas vidas que no tienen, las viven en sueños: es decir, en los cuentos que se cuentan."

"La ficción es testimonio y fuente de inconformidad, desacato del mundo tal como es, prueba irrefutable de que la realidad real, la vida vivida, están hechas apenas a la medida de lo que somos, no de lo que quisiéramos ser, y por eso debemos inventar unas distintas. "

Mario Vargas Llosa, "La tentación de lo imposible"


Siguiendo el consejo de Teo Palacios, hace un tiempo adquirí el libro Curso de iniciación a la escritura narrativa, de Fernando Gómez redondo. En el se incluían los dos fragmentos que he citado arriba, para tratar de explicar el alcance la la palabra ficción.

Después de leer el capítulo y reflexionar sobre sus implicaciones, me vino una idea a la mente. Escribimos para calzar con un buen taco de madera esta mesa coja que es la vida. Todo lo que no podemos tener, hacer, sentir... podemos disfrutarlo gracias a la ficción. El papel lo aguanta todo, dicen, y cualquier anhelo es susceptible de ser convertido en una historia. Nosotros, y solo nosotros, somos dueños de lo que va a contarse. No hay fronteras, ni límites: todo está por decir.

¿Entonces, por qué a veces la historia toma las riendas? ¿Por qué los bloqueos? ¿Por qué la propia obra nos pone límites?

A menudo, cuando escribo, trato de recordarme que soy yo quien manda. Que tal o cual personaje está donde está porque yo lo he querido, que los problemas o errores se dan porque yo los cometí, y YO ESCRITORA puedo eliminarlos. Al corregir, nos surgen el miedo de mutilar la historia, "tocarla", sacar las tijeras. Pero, en cierta manera, ¡nosotros somos sus dueños!

Quiero llegar a algo muy simple: si el punto de partida es una historia en la que podemos contar lo que queramos, ¿no es algo absurdo que la propia historia termine superándonos?

Ciertamente, la historia cobra vida, eso es inevitable. También es verdad que al plasmarla en papel desaparece la libertad de la mente, en la que se puede idear, hacer y deshacer sin pulsar teclas ni dejar huellas. Pero, en cierto modo, podría ser útil continuar con esa mentalidad. ¿Para qué forzarse a contar algo que ya no nos atrae tanto, solo porque la propia historia lo impone?

Hace unos días estaba corrigiendo un párrafo conflictivo. Esto está mal, pensé, pero no sé porqué. Un tiempo después imaginé que la historia era una olla de ficción donde había arrojado ingredientes a placer. La mezcla no terminaba de agradarme (creo que a los ingredientes tampoco, más de alguno se sintió ofendido). Pero estaban todos en la olla... pensé que con un poco más de sal, tal vez pimienta, o unas gotitas de aceite...

¡Hello!, me dije de pronto, ¡puedes meter en la olla los ingredientes que elijas, y si no te gustan, fuera con ellos!

Como hasta la fecha no creo que existan los sindicatos de ingredientes, o una Asociación de Historias que Exigen Ser Contadas (no descartemos tampoco a la Asociación de Personajes Eliminados o a Tijeretazos Sin Fronteras), llegué a la siguiente conclusión: nosotros somos dueños de nuestras historias... o casi.

16 comentarios:

  1. Yo diría que casi... Porque hay veces que toman las riendas los Ingredientes y escriben su historia y tú sólo te limitas a transcribirla... Es curioso, ¿verdad?

    Besotes^^

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  2. Siempre que reflexionas sobre la escritura, los personajes o, como en este caso, "el dueño de la historia", me haces pensar (y eso duele).

    Bromas a parte, me gustan tus post, o como quieran llamarse, yo los llamaré artículos, porque así los recibo.

    Está muy bien lo que dices sobre quitar, poner y ser el rey de la historia, y tienes razón. Cuando los ingredientes se te apoderan lo mejor es sacarlos darles un repaso de como deben comportarse y volver a incluirlos, ¡qué se habrán creído!

    lo malo viene cuando tienes que corregir y tomar la decisión de eliminar definitivamente, porque aquello que has creado duele borrarlo.

    Me ha gustado tu artículo.

    Un saludo
    Jesús

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  3. Hola naTTs, estoy de acuerdo con Jesús, tus post son realmente interesantes y hacen pensar.
    En esta ocasión entiendo lo que dices, pero piensa que, precisamente, esa "libertad" que se toman los personajes, alejándolos de lo que tú quisieras es precisamente la salsa de la historia. Los seres humanos son maravillosamente impredecibles. Eso es lo que algunos llaman intuición.
    Un beso.

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  4. Que interesante Natts. El papel lo soporta todo, pero nosotros que estamos dotados de un criterio (que seguramente se llama sentido común y que nos lo da el hecho de ser seres humanos que vivimos en este mundo y no otro), hace que la historia no permita ciertas cosas. Nos rechina y tenemos que cambiarlo porque no es coherente.
    Es como tú dices, una receta mal hecha. Podemos mezclar con libertad los ingredientes, pero si entre ellos no casan, no podemos hacer otra cosa que reemplazarlos por otros hasta dar con una que sí nos guste.
    Me han encantado esas asociaciones, jeje.
    Un besote!!

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  5. Interesantes reflexiones, Natalia, lo cierto es que los personajes o la historia cobran vida, sí, siempre y cuando tú les des cierta libertad. A veces no es bueno dejarlos muy sueltos pues la historia se puede escapar de las manos y la olla se convierte en una olla de presión.

    ¿Por qué vienen los bloqueos? creo que es inevitable que sucedan de vez en cuando, y debemos tratar de superarlos no de la manera más fácil, sino encontrando la forma de que todas las situaciones encajen. Cuanto más trabajemos en la trama de una novela, el acabado final será mucho más fino.

    Bueno, son ideas, ¿no? tampoco es que yo sea una experta, pero algo he aprendido en estos años.

    Besos!
    Blanca

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  6. Qué lujo de comentarios. Este fin de semana estaré fuera, prometo responderlos todos en cuanto vuelva.

    Un besote,
    naTTs

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  7. Hola naTTs,

    Me encantó la entrada. Si los personajes funcionan, la historia funciona. Si alguno cojea, la historia cojea, y hay que calzarla por otro lado, desde luego. No hay mejor historia que unos personajes creíbles y llenos de dinamismo entre ellos, es gran parte del éxito de la novela.

    Besos, amiga.
    Mián Ros

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  8. Ichi, es cierto que los ingredientes, a base de ser cocinados, pueden convertirse en un plato muy real. Supongogo que a veces la historia es tan buena que cobra vida propia, y nosotros debemos limitarnos a transcribirla. Pero me temo que para la mayoría de los mortales escribir con buenos resultados requiere un esfuerzo consciente, una utilización calculada de recursos. A menudo no nos damos cuenta de que podemos lograr un efecto buscado, de que podemos trabajar más la historia, modelarla, porque al fin y al cabo es obra nuestra.

    Un besote, ichi... Por cierto, aunque no te he dicho nada, hace tiempo vi tu parte del relato encadenado (sí, ahora la que tarda soy yo ^^) Tengo que volver a pasar, porque aunque haya acabado exámenes me he visto envuelta de nuevo en la espiral sin fin del mundo universitario.

    En fin, que hablamos!!!!

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  9. Sergio, de acuerdo en que la imprevisibilidad de los personajes (que acaban cobrando vida propia) es parte de la magia de la narración. Esto da para abrir un nuevo debate, creo. Quizás ese "cobra vida propia" consista en comprender realmente al personaje y no dejarse guiar tanto por prejuicios, actitudes arquetípicas... Esa empatía con él es la que le otorga realidad y credibilidad.

    Un tema muy interesante... ¡Gracias por hacerme pensar!

    Un beso,
    natts

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  10. Jesús, claro que duele borrar... ¡Cómo lo sabes! Pero hay que hacerlo, así de simple. Yo tengo muchísimas escenas que me deleito reescribiendo a parte de la novela, porque me resisto a dejarlas, pero por supuesto no las incluyo. Simplemente me fui por las ramas, así, porque sí... Disfruté mucho créandolas, y aunque no formen parte de la novela, sí me han servido para darle sentido o aprender, así que no cayeron en saco roto, valieron la pena.

    Me alegro de que todo esto te sirva tanto como a mí.
    Un beso,
    natts

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  11. Elena, no has podido resumirlo mejor. A mí también me gusta este batiburrillo de fórmulas, recetas e ingredientes. Lo tengo siempre presente mientras escribo.

    ¡Besotes!

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  12. Natts,

    La verdad es que aún no tengo mucha experiencia en esto de contar historias, apenas si he acabado de escribir una primera novela, que aún tengo por corregir.

    Lo que me encontré hasta ahora es que a veces puedo ser dueño de lo que escribo, y otras veces las cosas, o personajes, simplemente suceden. No hay porqué ser absolutos, ¿no? Pero, claro, al final nos tiene que gustar. Quizá esa sea la clave

    Un saludo,
    Alejandro.

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  13. Blanca, me gusta tu visión. Si hay alguien que puede conseguir que la historia mejore, esos somos nosotros, y debemos hacerlo por el camino del esfuerzo, no de lo más fácil.

    Libertad a los personajes, la justa... Y a poder ser no sobre el papel, sino el la mente, donde nada está escrito aún y todo puede ser cambiado. Es, por así decirlo, como una probeta donde se anticipan los problemas y hasta las soluciones.

    Un besote!!

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  14. Alejandro, pues tienes razón. Si nos gusta el resultado, ¿qué más da cómo haya surgido? Evidentemente hay que tener en cuenta si encaja en la historia, etc., pero un poco de inspiración divina puede ser hasta saludable. Supongo que el acto de escribir es más calculado de lo que se pueda pensar al inicio: nosotros podemos influir en lo contado aunque no nos demos cuenta. De todas maneras, me quedo con lo que dices, con la sensación de que algunas veces las cosas simplemente suceden.

    Saludos
    natts

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  15. Hola Natts. Los bloqueos son inevitables, al igual que los conflictos. La mgaia e la escritura está en algo llamado "inspiración". ¿Cómo se mide, dónde se consigue? ¡Ah, quién lo sabe! Fíjate que las rectas de cocina les pasa igual, simpre se hacen igual y sin embargo a veces, piensas "y si le echo un poquito de esto, ¿mejorará?"

    Es lo que se dice la magia de la escritura. Y esa magia, como dices, es el taco de nuestra vida que cojea.

    Un saludo

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  16. Blas, hay una frase de tu comentario que me apunto:

    Fíjate que las rectas de cocina les pasa igual, simpre se hacen igual y sin embargo a veces, piensas "y si le echo un poquito de esto, ¿mejorará?"

    Supongo que eso explica por qué no existen dos novelas iguales, y que la inspiración sea un desconocido pozo sin fondo.

    Saludos,
    naTTs

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