27 ago. 2012

Construyendo al constructor


Es curioso ver cómo otros escritores buscan fórmulas para resolver los problemas que van surgiendo durante la construcción de una novela. En las últimas semanas me he topado por casualidad con novelaenconstrucción.com, el diario que lleva Pérez Reverte y que combina reflexiones sobre la escritura con fragmentos de su nueva  novela, que si no me equivoco se publicará este año.

Su trabajo me ha inspirado. Es un privilegio conocer sus hábitos y técnicas, ver cómo actúa un autor con experiencia, cómo investiga, qué cosas tiene en cuenta. La verdad es que me han entrado muchas ganas de iniciar un proyecto similar para trabajar con más fuerza en mi propia novela. Son ya tantos los años que llevo con ella, en un momento vital lleno de cambios, que la pobre ha mutado tanto como lo he hecho yo. Alcanzada una cierta meseta de madurez presiento que es ahora o nunca, que los personajes, situaciones e historias que concebí en mi adolescencia necesitan ser llevados el papel antes de que otros pensamientos los aparten y se queden en el aire.

Sin embargo con el paso del tiempo me he vuelto más rigurosa, y lo que un día di por muy bueno ahora es objeto de críticas y correcciones constantes. Es por eso que pienso que me vendría bien compartir el proceso y volverlo un poco más organizado. Ni mucho menos imitar a Pérez Reverte, solo sacar a relucir las dudas, poner a prueba algunos fragmentos, ver cómo me sienta que otros lean pedacitos de la historia que tanto tiempo me ha estado acompañando y que hasta ahora no había compartido. Saber que, tal vez, otros esperan ver en mis inquietudes un reflejo de las suyas, y buscarles solución. Probar algo distinto, un proyecto que me ilusione y me ayude a poner un buen final a El constructor de muros, que así se llama por el momento.

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