6 oct. 2009

Odisea editorial IV: Sí... pero no

La ilusión de un novel es un arma de doble filo, y también de doble mango. Lo digo porque a su propietario le abre puertas: es un impulso constante. Para el editor, en cambio... bueno, podríamos decir que la ilusión le otorga ciertas facultades sobre el novel: él tiene en sus manos la publicación de una obra cuyo autor, como es lógico, anhela ver en las enstaterías.

Como le gusta decir a mi profesor de derecho, podemos distinguir dos supuestos: los de buena fe, y los de mala fe. El editor juega con uno de esos roles, y desde luego el autor carece de medios para adivinar esa condición, a no ser que a nuestro amigo el editor el cuchillo se le escape del mango por todos lados.

Me gusta creer que la coedición es una forma más de publicar, pero detrás de la palabra se esconde mucha mala fe. No siempre, por supuesto, aunque desde luego el ánimo de lucro (para el editor en todo caso) hace maravillas. Y dudo mucho que un escritor ejerza su oficio para lucrarse. Desde luego la primera necesidad es el reconocimiento, la publicación, el prestigio, el logro si se prefiere. El dinero... el dinero es complementario, si bien es cierto que de algo hay que vivir, pero para un novel, desde luego, no es la prioridad.

A partir de estas premisas, se puede deducir que la coedición es un juego peligroso. Porque la ilusión del novel puede traicionarle, y llevarle a cometer errores de los que puede llegar a arrepentirse en un futuro. Sintetizo:

1. Para empezar, la coedición parece una solución extrema: se ansía tanto ver publicada la obra que se decide costear la impresión y hacerse cargo de la venta. Esto puede llevar a pensar que la novela no es lo bastante buena dado que ninguna editorial se ha fijado en ella. No digo que esto sea del todo cierto, aunque existe una cierta convicción social de que es así. Por supuesto, hay muchas obras que quedan en el camino, excelentes por cierto.

2. Quizás, en efecto, la obra no sea lo suficientemente buena. Y diferencio de lo anterior: tal vez algunos lo crean, pero es que aquí se confirma. Y como me dijo sabiamente Esther, lo publicado QUEDA. No se puede eliminar del currículo... y puede que cierre más puertas de las que abra.

3. Fuerte inversión económica que queda en nada. Como economista los datos no terminan de encajarme, sobre todo en esos contratos de edición en los que pretenden vendernos duros por pesetas.

4. Arrepentimiento: porque quizás, con un poco de tiempo y dedicación, estaríamos publicando en una buena editorial sin poner un céntimo.

La coedición puede llegar a ser especialmente divertida cuando viene vestida de edición común. Sí, sí, nosotros le publicamos la obra, pero usted me compra 250 ejemplares porque claro, una editorial tan pequeña no tiene capacidad para promocionarle. Sí, a usted, don nadie, se lo estoy diciendo a usted.

Cuidado, mucho cuidado con estas cosas. Porque no tenemos medios para distinguir unas de otras, a no ser que la cosa cante especialmente o se cuente con alguien que sepa detectar cláusulas "comprometidas".

Hace tiempo contacté con una editorial que desde el primer momento se portó fenomenal: me llamaron por teléfono, me pidió que le enviara el manuscrito completo... Lo hice todo sin sospechar que, un mes después, iba a recibir una propuesta "de las de 250". Que mi obra era "publicable", decían, y nada más.


Y pienso seguir esperando, aunque nunca llegue a publicar. Un poco de dingnidad, por favor.

NOTA: A aquellos que estén a favor de la coedición, todo mi respeto, solo que no comparto el proceder de ciertas "empresas", que no editoriales, que manejan la ilusión de mala fe.

10 comentarios:

  1. Hay de todo en la viña del señor, pero estoy contigo. La mayor virtud que un escritor novel puede tener es la paciencia. Sí, el afán, las ganas, la ilusión y a veces la desesperación hacen que el novel cometa el mayor error de su vida.

    Pero no todas las editoriales son lobos hambrientos, pero ¿cómo distinguirlas? Dificil muy dificil. Quiza la única arma que tenga el escritor es la pesadez, y no me refiero a insistir en que se publique, no, me refiero a la insistencia en averigüaciones. Ser pesado en preguntas.

    ¿Es publicable? eso significa que es... ¿Buena? y ¿Por qué la coedición? ¿Es pequeña su editorial? Ahora tiene la oportunidad de que se haga un poco más grande. etc...

    Muchos diran que este metodo es tirarse piedras en el propio tejado. Es posible pero ¿hay prisa? ¿Se acaba el mundo si no ves tu obra en una estantería? ¿Es por dinero?

    Hay muchas preguntas que un novel debería hacerse y la primera sería ¿soy capaz de admitir y distinguir una crítica que no esconda engaño?

    Y si hay dudas, que siempre las hay lo mejor es preguntarse ¿porqué escribo?

    Nunca se sabe qué es mejor, pero como tú dices: "Un poco de dignidad"

    Estoy contigo en todo lo que has dicho y como novel, o mejor, como aprendiz de novel, te agradezco estos textos que publicas.

    Un saludo
    Jesús

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  2. Jesús:

    Tienes razón: ¿para qué escribo? ¿Es lo bastante bueno? ¿Cómo es, simplemente? Estas preguntas son una defensa muy útil si nos las estamos viendo con algún rufián. Ante todo, sinceridad con uno mismo, porque es más fácil dejarse engañar (y pagar para ello).

    Me gustan esas preguntas que diriges a la editorial:

    ¿Es publicable? eso significa que es... ¿Buena? y ¿Por qué la coedición? ¿Es pequeña su editorial? Ahora tiene la oportunidad de que se haga un poco más grande. etc...

    Me quedé con las ganas de insistir como tú dices, pero en vista del comentario que me enviaron pensé que no merecía la pena. Estuve tentada de pedir un informe de lectura de cuya existencia dudé desde el primer momento. Eso sí, me di el buen gustazo de responder rechazando la propuesta. ¡Y qué maravilla! No hay mal que por bien no venga.

    Dignidad, sí.

    Abrazos,

    naTTs

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  3. Hola naTTs, como siempre, muy interesante tu entrada. Mira, yo he sido rechazado un montón de veces tanto por agencias como por editoriales. También he recibido propuestas de coedición (y de autoedición disfrazada de coedición). Al principio, pero muy al principio, mi corazoncito de novel se inflamó por los halagos de estas "supuestas empresas serias". Y digo supuestas porque para empezar: si son serias, que no escondan que hay que pagar y que pongan en letras bien grandes que ofrecen esos servicios, con tarifas y demás. No entiendo por qué tienen que halagarte, porque en la mayoría de los casos si hacéis cálculos no existe la coedición, es como dije antes, pura autoedición. Para colmo de males, tú pagas para que ellos cobren una parte y conozco varios casos en los que los resultados eran nefastos por la mala calidad de las obras, de papel, de formato, de correciones...
    Es cierto que hay empresas de este tipo más serias, y que ofrecen más calidad, pero hay que buscarlas y no dejarse intimidar (lo digo para el que quiera), pero ojito, sabiendo que como uno paga tiene voz y voto. Vamos que "el cliente siempre tiene la razón".
    Lo que tampoco puede esperar alguien que autoedite o coedite es que su obra vaya a ser bien recibida. No digo que pueda ser una gran obra, pero el mismo mercado literario mira hacia otro lado y no considera de prestigio a los autores que usan ese recurso, y, además, existen asociaciones literarias que no admiten entre sus socios a los que coeditan.
    Resumiendo: si puedes, no coedites. Si quieres tener tu libro bien encuadernado, vete a una imprenta y cierra un trato controlando el tipo de papel y todo lo demás y pagando por tener tu obra en ese formato, vamos si es que te mueres por tener eso.
    PEro si aspiras a ser reconocido, a publicar, pues toca aspirar hondo y resistir los rechazos como portazos en las narices, uno tras otro. Es lo que hay.
    Así que ánimo. Cualquier día de estos llegará un sobrecito, un email o sonará el teléfonos: ¡y se hará el milagro!
    Ánimo, amigos.

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  4. ¡Y que llegue el milagro, Deusvolt! (aunque tarde)

    No puedo sino estar de acuerdo contigo. ¿Por qué no dicen claramente a qué se dedican? Así nos sería más fácil a todos: ellos saben qué quieres, tú sabes qué quieren ellos, y si felizmente coinciden ambos, pues el negocio está hecho. ¡Si al final son ellos los que pierden el tiempo!

    Maldita desinformación. ¡Me da una rabia no saber! Es que en este mundillo lo es todo. Bueno, y en casi todos los aspectos de la vida.

    Abrazos,

    naTTs

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  5. Hola Natalia,

    Menos mal que te diste cuenta a tiempo. Los editores en Estados Unidos, llamamos a ese tipo de empresas bajo un nombre: Vanity Press.

    Se aprovechan de los incautos y les sustraen dinero.

    Un escritor se dará cuenta de una verdadera editorial, cuando:

    .- Firma un contrato donde le otorgan una comisión por las ventas.

    .- Lo contacta un editor para comenzar las correcciones del manuscrito.

    .- El tiempo estimado desde la firma del contrato hasta la salida del libro son 18 meses.

    .- Le dan un avance de las regalías sobre la primera edición.

    .- Le suministran una cantidad de ejemplares gratuitos de su obra.

    .- Lo ayudan en los primeros 90 días de promoción para su novela.


    Mi consejo a los noveles sigue siendo el mismo: sin importar las ansias de publicar, tengan paciencia y eviten a toda costa las seudo-editoriales.

    Un cordial abrazo,

    Daniel DC

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  6. ¡Ay, la co-edición!!!

    Ya conoces mi última experiencia con una de mis novelas. Aún no he empezado a trabajar en ella, pero ahora tengo claro de que si logro mejorar y ampliar la historia no será para co-editarla, será para presentarla a cuántas editoriales sea para que se publique por sí misma. El premio que ya ha logrado la novela le dará un valor añadido y espero que sepan apreciarlo. Si no es así, no le daré la indignidad de pagar por ella cuando ella ya ha recibido un premio monetario. Es un contrasentido, pero este mundo es así de desconcertante ¿no?

    Gracias por esta serie de entradas tan útiles!!

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  7. Daniel Dc:

    Gracias por tus valiosos consejos. De no ser por todo lo que he aprendido de vosotros, en blogs y prosofagos, probablemente habría considerado la oferta. Pero no. Y menos mal.

    Tendré muy presentes los puntos que señalas, aunque hay uno clave: el autor no tiene que poner un duro.

    Abrazos,

    naTTs

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  8. Marta:

    Estoy segura de que va a salirte bien. Ya no tienes el currículo en blanco... Está ese premio fantástico y seguro que muy merecido. Y aunque la publicación se haga esperar, llegará, porque sabes que esa obra ha gustado; el premio es una garantía de ello.

    Tienes toda la razón, menuda contradicción.

    Suerte,

    naTTs

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  9. Querida Natts,

    Por experiencia propia puedo decirte que si tu está compuesta por una buena historia y está bien escrita, con seguridd captará la atención de un agente o una editorial. Si has ganado un concurso, ya tienes la prueba de que es buena, entonces sigue presentándola, pero evita las largas cartas de presentación, perdona la redundancia. Sólo una brevísima nota con tus datos personales, las obras que has escrito y un pequeño resumen de menos de una página de la novela que deseas publicar. Cuanto menos tengan que leer, más atención te prestarán.
    Es un gran error hablar demasiado de la obra, del mercado al que le podría interesar, de los porcentajes o estadísitcas, etc,. etc. como aconseja una página en Internet que no recuerdo ahora el nombre. A las editoriales y agentes no les interesan los consejos o las estadísticas que ellos ya conocen muy bien.
    Una presentación sobria, un buen tema, el estilo bien cuidado, y estoy segura de que pronto estarás publicando.

    Besos!
    Blanca

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  10. Estoy de acuerdo contigo, Blanca, por eso me gusta tanto este fragmento de Martín Eden que Deusvolt colgó en su blog:



    ―Pero, Martín; si eso es así, ¿cómo es que hay escritores que han triunfado?
    ―Llegaron a triunfar…, triunfando. Haciendo tales maravillas, tan gloriosas creaciones, que quemaban con su fuego y reducían a cenizas todo lo que se oponía a su triunfo. Y eso es lo que yo quiero hacer: triunfar.



    Si es bueno quema con su fuego, ¿no? Así que tiene que haber luz en el asunto por fuerza.

    Guardo tus consejos, Blanca.

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